Archive for the ‘FILOSOFÍA’ Category

La paradoja cruel de la vida

vida_muerte_pensamiento_libroMaravillosa y portentosa obra de arquitectura biológica es el cuerpo humano, aún más para aquellos que nos apasionamos por su estudio, por conocer hasta el último y más mínimo entresijo del gran todo organizado en el que cada órgano cumple su función, en el que cada célula contribuye a su acción, en el que cada molécula da cohesión a la construcción con cada átomo en el preciso lugar. Y, sin embargo, ante esta realidad a nosotros, también con especial fuerza, nos aterramos ante lo increíblemente frágil y delicado que es este equilibrio, en el que una sola célula que intenta adquirir importancia sobre las demás desembarazándose y vulnerando a su albedrío las leyes que rigen al resto puede acabar con esta belleza armónica, con el milagro de la vida y, en nuestro caso, con la luz que arroja una persona sobre los demás. Una sola, maldita, miserable y desobediente célula nos priva con su egoísmo de alguien a quien queremos arrastrando a todo el todo con ella al abismo de lo desconocido. Esta es la doble mirada sobre la vida: la luz y la oscuridad, el esplendor y el estertor, en definitiva, el oscuro revés de la vida, la muerte, el último umbral hacia lo desconocido e inabarcable que todo lo vivo está abocado a atravesar independientemente de su desarrollo en la escala evolutiva o de su presencia o no de conciencia y alma.

Resulta una ironía cruel, una burla macabra para aquellos que estudiamos cómo dar este tipo de noticias. Te crees que es algo que has superado, que ya estás por encima de ello porque sabes cómo actuar, que estás inmunizado contra esta clase de dolor. Pero ahora sólo cuentas con páginas llenas de apuntes, mera teoría que no te quita la cruz de tus hombros. Los que estudiamos una profesión sanitaria lo hacemos en parte porque nos gusta el estudio del ser humano en todos sus aspectos, no sólo el biológico, pero también para intentar acabar, o al menos paliar, los diferentes tipos de dolor que, insisto, no sólo están limitados a la dimensión física, al contrario de lo que concibe el predominante modelo biomédico (es una lástima el haber llegado a eso, a no ver más que cuerpos o síntomas que tratar y dejar de lado a la persona que siempre está detrás y que sufre). Intentamos hacer frente al dolor y retrasar el, por otra parte, inevitable fin, pero por más que estudiemos y por más avances que la investigación nos brinda, jamás podremos acabar con la eterna paradoja de la vida. En nuestras manos sólo está hacer todo lo posible por retrasarlo, pero no se puede eliminar.

Al desaparecer la luz única que una persona arroja sobre el mundo, todos los esfuerzos se vuelven impotentes si la hora ha llegado definitivamente y nos coloca ante el abismo de la existencia, cuyo último sentido parece que se nos escapa y que no se puede alcanzar por la carencia de conocimiento, aunque tal vez debería hablarse de certeza, sea en lo que sea, pues lo verdaderamente torturador es la duda, la inconsistencia. Lo que daría por tener una certeza sólida que me la ahorrara junto con su dolor…

Miguel Solana Ramírez
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Compañeros de viaje: la amistad

Tal y como cierta persona escribió muy acertadamente, la amistad es un camino que nos conduce hacia una felicidad inalcanzable por nuestras propias fuerzas. Por esta razón es por la que nos sentimos forzados a buscar compañeros que nos acompañen, que nos guíen en los momentos en los que nos alejamos del buen sendero hacia uno más oscuro, que nos aporten la fuerza que necesitamos en momentos de flaqueza en los que nos resulta imposible dar un paso más en este difícil y largo camino. Alguien que nos no reprima nuestro yo, más bien todo lo contrario, que nos permita desplegarnos para conocer quienes somos en realidad más allá de la apariencia, que entienda cómo funciona nuestra mente.

Por esta razón es importante saber discernir quienes son los verdaderos compañeros de viaje, en quienes podemos confiar nuestros problemas y a nosotros mismos, porque no todos los transeúntes con los que nos encontramos en el recorrido son buenos pilares en los que asentarse. Los hay que te acompañan en busca de diversión y que te alegran el viaje, pero que llegado un momento de necesidad, cuando el recorrido se vuelve oscuro, en el que se hace indispensable ofrecer una mano para levantar al compañero de fatigas continúan con el mismo paso en lugar de hacer un alto en el camino, pues no les merece la pena pararse.

Porque es cierto que detenerse también resulta cansado, pero la cuestión que debe plantearse uno llegado el momento es: ¿realmente merece la pena ayudar al caído teniendo que renunciar a algo? En función de la respuesta a esta cuestión, que no tiene por qué ser una grave lesión, sino ciertos rasguños que uno se va haciendo a lo largo de la jornada, podremos ir distinguiendo en quien depositar algo tan importante como es nuestra confianza.

Una vez que contamos con los verdaderos compañeros de viaje el camino se vuelve más luminoso y no parece tan escarpado, aunque alguien del grupo se tropiece y caiga y tengamos que pararnos un momento para prestarle la ayuda y los cuidados necesarios. Porque también es cierto que nosotros también caemos en ocasiones, a veces de cabeza a un pozo, y lo importante es que ellos están ahí para lanzarte un cabo para sacarte y ponerte de vuelta en el camino.

Sin embargo, hay veces en las que alguien sufre una lesión en el trayecto que apenas termina de sanar o que tiene difícil o imposible solución. En estos casos, nuestros compañeros de viaje se preguntan cómo pueden sanarlo, cómo pueden ayudar, pese a que sepan que es algo que se les escapa, que no depende de ellos y que, en definitiva, tal vez no puedan hacer absolutamente nada salvo continuar caminando a su lado y ofrecerle su compañía. Pero el caso es que la espina continúa clavada y a veces nos resulta difícil seguir sin sacarla aunque no podamos. ¿Qué podemos hacer entonces?

Es algo totalmente objetivo el que por mucho que queramos no podemos conseguirlo todo, no podemos ser de otra manera a la que somos y no podemos solucionar cosas que van más allá de nuestras posibilidades y que se nos escapan. A veces la medicina que soluciona el problema está en frente nuestra pero la decisión de tomarla es del prójimo, no tuya, de manera que lo único que está en nuestra mano hacer es enseñarle el frasco con el remedio, pero no podemos hacer que tome su contenido si la decisión no surge de él mismo.

En todos estos casos en los que no podemos actuar contra un problema porque su solución no está a nuestro alcance, tal vez lo único que podemos hacer es acompañar, reconocer que hay cosas que, aunque nos duela, están más allá de nuestras posibilidades y ofrecernos como punto de apoyo adicional que sostenga lo que ya no puede sostener el pilar que se halla dañado en la otra persona, continuando la ruta con la esperanza de que más tarde o más temprano aparezca una solución que nos resulte asequible, porque este es uno de los muchos caminos que nos conducen hacia  nuestra meta final: la felicidad.

Miguel

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Nadie te prometió el mar…

Así es, nadie nos prometió el mar, nadie nos dijo al nacer que la vida sería fácil y que tendríamos asegurada una plaza en ese gran crucero que parte hacia otro lugar… Nadie nos dió en el vientre materno un paquetito con un lazo que al abrir desvelaba unos mapas, una llave y un botón de autoreinicio. No, nacimos solos, en la oscuridad, empujados desnudos y manchados de dangre hacia la luz de este mundo, entre dolores y siendo crueles con nuestra madre. Nacimos ya siendo unos cabrones y desgarrando a nuestra madre por egoísmo, nosotros quisimos salir, no nos importó nuestra madre.

Si hubiésemos tenido un mapa, seguro hubiésemos cuidado a mamá. Pero no, crecimos sin esos mapas, unos mapas perdidos por el mundo que tampoco tienen un mapa para conseguirlos. Y vivimos, gozamos y sufrimos sabiendo que no teníamos un camino fijo por el que ir. Un día fuimos buenos, otro matamos la inocencia y otro nos sobrepasamos con la chica o el chico que queremos, los hacemos sufrir cuando olvidamos que los queremos. Así somos, Rousseau fue un embustero, nadie es bueno, todo lo contrario, somos malos. Baudelaire, Baudelaire fue el que puso la piedra del hombre, somos malvados, egoístas, insensibles e insensatos.  No pensamos, buscamos la elección que nos lo hace más fácil y a la primera de cambio nos negamos a actuar…Nos quejamos del mal, de que estamos hartos de luchar, de vivir y de sobrevivir en un mundo cruel, en un mundo de vicio y desesperación. Nos quejamos de todo cuanto nos hace daño, pero nadie puede quejarse, NADIE NOS PROMETIÓ EL MAR. Nacer no significó un seguro de felicidad. nadie nace con un pan debajo del brazo, se lo tiene que buscar.

Y así es, nada se nos da, nadie nos da nada y hay que buscarlo. La amistad, el amor, la familia es un mundo en miniatura, allí nadie nos promete la laguna, nadie nos prometió el mar. En el momento en que formamos parte de ella aceptamos algo, algo que no se escribe en contratos o papeles, un mundo sin mapas. Cuando aceptamos tenemos que luchar, debemos sufrir cuando hay que hacerlo y quitarnos de encima lo que queremos por una causa mayor. LA AMISTAD ES EL PUENTE QUE LLEVA A LO INFINITO, A BUSCAR LA FELICIDAD. Amistad no significa mísera compañía sino agarrarse de la mano para buscar aquel mar que nadie nos prometió. Un mar que necesitamos como el aire, solo que éste entra en nuestras narices solo, nadie lo impulsa. Esa búsqueda, ese Oasis de felicidad es lo que requiere toda nuestra atención y la amistad nos lleva de un modo u otro. Esa es la causa de la amistad, no podemos renunciar cuando encontramos piedras en el camino o porque el otro ha hecho algo… ¿RECUERDAS QUE ESTAMOS BUSCANDO UN MAR? El mar de la libertad, la verdadera libertad, el beso del corazón. Y un amigo, es un compañero peregrino que te limpia los pies, que te da de su agua o cambia tu calzado por el suyo cuando estás mal en el camino… Y tú lo mismo. Un amigo debe desvivirse por otro, besarle la mano sangrante y acariciarle el rostro triste, tocarle el corazón, DISTRAER LA PENA DE UN CORAZÓN QUE ANSÍA EL MAR. Un corazón arrojado a un valle de lágrimas, lágrimas que no superan a las gotas saladas de ese mar.

El amigo es la guía, es el apoyo y por mucho o poco que te guste, no puedes renunciar a él ¿RECUERDAS QUE ESTAMOS BUSCANDO UN MAR? Y esa doble mirada, compañeros infinitos, de la mano, oteando el horizonte, hacen posible el avistar el mar…CUATRO OJOS VEN MÁS QUE DOS Y CUATRO MANOS AGARRAN MÁS FUERTE LA FELICIDAD, BATEN SUS DEDOS MEJOR DENTRO DE ESE AGUA QUE NADIE PROMETIÓ, UN AGUA QUE ANSIAMOS ENCONTRAR.

El desierto de nuestras vidas, una pantomima comparado con aquello que nos espera al otro lado de la playa…Busquémoslo, encontrémoslo, pero jamás, JAMÁS TE RINDAS PORQUE TE HAGO DAÑO, PORQUE ME HACES DAÑO, PERDONÉMONOS PORQUE ESTO NO TIENE NADA QUE VER CON LAS OLAS DE AQUELLA CHARCA. NO ME SUELTES NUNCA DE LA MANO, NO TENGAS MIEDO ESTOY AQUÍ COMO TÚ ESTÁS. Y SOBRE TODO TECUERDA QUE ESTAMOS BUSCANDO UN MAR, UN MAR DEL QUE NOS HABLARON DE PEQUEÑOS. DEJÉMONOS DE LOCURAS Y ESTUPIDECES PORQUE <b>NADIE NOS PROMETIÓ NUNCA EL MAR</b>.

Néstor.

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 Introducción

 He aquí un estudio filosófico sobre la vida en sociedad dentro del hombre donde se abordan asuntos como el origen de la misma, y las relaciones que el hombre tiene con ésta y ésa con el hombre. Debo decir, que mi intrención no es otra que estudiar analíticamente, independientemente de mi mediocridad o falta de rigor y conocimientos filosóficos, cómo se debe fundamentar la sociedad en base al hombre y todos sus aspectos destacables como son su esencia o sus exigencias. Por otro lado, en dicho tratado se aborda no sólo el problema de la sociedad, sino también la ética y el recto comportamiento dentro de ésta y ahondaremos, todo lo que mis conocimientos me permitan, dentro de lo que es la dimensión legislativa y política.

 I.    De cómo se origina la sociedad y de cómo el hombre debe ser tratado y aceptado por la sociedad sin diferencias con relación a los demás constituyentes de la misma.

Desde el origen de la especie humana y ya anteriormente con los seres homínidos e incluso con el resto de especies animadas, se establecía un nexo unitario entre todos los individuos que compartían un mismo espacio o territorio. En el ser humano, por ser animal desarrollado, sin centrarnos en los motivos de su evolución ni sus principios o fines, este nexo es de una fuerza mayor y tanto es así que lo denominamos sociedad. La manada humana significa el logro, dentro de la evolución del mismo, de un organismo férreo y funcional, donde se fomentan los pasos dentro de la educación que aquellos individuos que la forman, deben seguir. Por ello, podemos destacar que la sociedad, conocida como unidad entre los individuos humanos y sus relaciones entre sí, viene regida por la naturaleza del propio hombre, al igual que el león está obligado a estar en manada. Pero la distinción entre el ser racional y el otro, radica en la libertad del primero de la que derivamos el libre albedrío y comportamiento del hombre. De hecho, el humano puede, motu proprio, prescindir de la sociedad y vivir apartado de los demás en un estado de soledad. Pero bien es cierto que estaría atentando contra su naturaleza, pues ya fijó ésta la necesidad o por lo menos la tendencia de la vida en común. Otro ejemplo más de cómo el hombre puede contradecir su naturaleza por voluntad propia, derivada de la libertad.

Pero adentrémonos más a fondo dentro de este sistema de nexos o nexo universal que es la sociedad. Dicho ente está compuesto por individuos de distinta forma, grado de perfección, pensamientos y deseos. Por esto mismo, teniendo en cuenta el hecho de que el hombre es sustancia en sí, derivamos que la sociedad debe respetar y hacer caso a todos los hombres por igual sin depender de edad, sexo, creencias, sabidurías o tendencias. Y esto es por varios motivos o razones. Uno de ellos es que la sociedad, en cuanto a tendencia natural del hombre está presente en todos los individuos y por esta misma razón es necesidad universal así como el amor o la justicia; ergo la sociedad es creada por hombres (en cuanto a tramado jerárquico de orden y administración, como organismo concreto) y ésta debe mirar a todos por igual porque aunque la tendencia sea anterior al hombre, sin hombres no habría sociedad. La sociedad entonces debe cuidar a todos sus constituyentes y no discriminar, expulsar o eliminar a ninguno de ellos. Además debe corregirlos en error (contra crímenes y malos actos que afecten a la sociedad) y educarlos en la verdad. Dicha verdad, no debe ser la verdad relativa a cada sociedad ni a cada hombre, sino la verdad suprema que hay por encima de todos los hombres, acabando así con el efecto del multiculturalismo donde se mantiene que las tradiciones están basadas en la verdad de cada sociedad. Pero cierto que es que cada sociedad posee sus tradiciones que no deben ser eliminadas a no ser que contradigan la verdad absoluta.

Otro de los motivos es el siguiente: Los hombres que configuran la sociedad son iguales (en cuanto a su esencia o substancia secundaria) y por tanto poseen las mismas tendencias debido a que su esencia las manifiesta en su alma. Con estas tendencias nos referimos a las exigencias universales como las de amor, justicia e incluso la de comunidad. Y dado que todos los hombres poseen las mismas exigencias por ser todos iguales en cuanto a que son todos hombres, se ven obligados, también por naturaleza, aunque posean libertad para no hacerlo, a realizar esas exigencias y buscar el fin que lo haga. Una sociedad, por tanto, que limite al hombre y no le deje seguir el camino de la realización en el sentido en el que ponga impedimentos a la realización de la propia persona en cuanto a la realización de las exigencias, no es una sociedad justa. Es más, se convierte en una sociedad creada por necesidad universal que limita o vulnera otra necesidad universal. Dicho pues, estaríamos ante un producto del hombre (puesto que aunque su necesidad no depende de él, su legislación y configuración sí lo hacen) orientado contra el hombre mismo.

Y si a esto le añadimos que dichos hombres son iguales, supone una vulneración del propio hombre mismo aunque la acción no se dé directamente en la persona ejecutora o agente partícipe.

Dicho esto sólo queda manifestar y fomentar las bases de dicha sociedad puesto que ya hemos argumentado por qué el hombre necesita la sociedad y cómo el mismo debe ser aceptado y tratado por la sociedad sin diferencias entre sus vecinos sociales.

Próximamente:Artículo II.

Néstor, Tratado sobre la vida en sociedad, Artículo I.

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