Archive for 17 septiembre 2012

El principito

Autor: Antoine de Saint-Exupéry

Editorial: Alianza editorial

Género: Infantil

Argumento:

Un aviador se queda en medio del desierto tras sufrir una avería en su avioneta. Allí se encuentra con un curioso viajero: el principito. Este procedía de un pequeño planeta con dos tres volcanes, uno de ello inactivo, en el que hay una rosa. Cansado de los reproches y exigencias de la presumida rosa, el principito inicia un viaje por diferentes planetas en los que se encuentra con diferentes personas: un rey, un borracho, un vanidoso, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo. Este último le invita a ir a la Tierra a explorarla. Allí conoce a una serpiente y un zorro con el que traba una amistad, al igual que con el aviador, aunque finalmente deben despedirse, pues el principito debía volver a su planeta, ya que había dejado indefensa a la rosa.

Crítica:

Hace mucho tiempo que leí por primera vez El principito, cuando tenía alrededor de diez años, y recuerdo que me gustó bastante, pues me resultó un libro fácil de leer y curioso. Años más tarde, volví a coger el libro para rememorar aquella historia de mi infancia, ya desde una perspectiva de mayor entendimiento proporcionada por una base más extensa de experiencia. De esta manera, leí con nuevos ojos aquel librito y descubrí que más allá de la historia infantil había una dimensión más profunda que se rebelaba, pues aunque el libro está escrito como un cuento de aventuras para niños, en verdad se trata de una gran metáfora tras la que se esconden problemas de la realidad.

En primer lugar, ya hay mucho simbolismo en el propio planeta del principito. Sus volcanes deben deshollinarse todos los días, incluido el inactivo, para asegurar que funcionan bien y prevenir catástrofes. Representan las tareas que debemos hacer todos los días y que, pese a ser aburridas, es necesario hacerlas para que todo vaya bien. También hay una grave plaga: los baobabs, árboles gigantes que debe arrancar cuanto antes, pues de lo contrario extienden sus raíces y pueden hacer estallar el asteroide. Son los problemas que nos encontramos y que debemos solucionar cuanto antes para que no se compliquen. Por esa razón, el principito le pide al aviador que le dibuje un cordero para que se coma los baobabs, un amigo que le ayude a combatir los problemas.

En su viaje, el principito se encuentra con diversos personajes que simbolizan distintos factores de la vida adulta: el rey, que simboliza la autoridad y que le muestra que lo más difícil es gobernarse a uno mismo; el borracho, que enseña la debilidad humana en un círculo vicioso; el vanidoso, que encarna el deseo de reconocimiento que tenemos todos pero que de poco nos sirve si estamos solos; el hombre de negocios, que representa la avaricia y que al ser esclavo de su trabajo no disfruta la vida; y el geógrafo, que se dedica a la búsqueda del conocimiento pero sin experimentar las cosas.

La rosa simboliza el amor. Hay muchas flores que hay en el asteroide, pero esa es la más hermosa y la que mejor le hace sentir. Es un poco presumida y exige mimos, pues está llena de imperfecciones, y eso hace que el principito se vaya. En la Tierra encuentra muchas rosas y descubre que la suya es especial, que es única y que desea volver con ella. Otro personaje importante es el zorro, que le muestra el valor y los riesgos de la amistad, pues también puede hacernos sufrir. También le enseña una gran lección: “sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.”

Miguel Solana Ramírez

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Los hermanos Karamázov       

Autor: Fiódor Dostoyevski

Editorial: Colección historia de la literatura RBA

Género: Existencialista / Detectivesco

Argumento:

Fiódor Pávlovich Karamázov, el padre de la familia, es un hombre libertino centrado únicamente en su hedonismo. Ello le llevó a desatender a sus tres hijos, Dmitri, Iván y Aliosha, desde el momento de su nacimiento, lo que junto a la muerte de sus esposas hizo que quedaran a cuidados de terceros. Años más tarde, los cuatro se encuentran para solucionar problemas familiares con la ayuda del starets Zósima, líder espiritual de un monasterio. Por desgracia, los problemas van aumentando debido a que Dmitri estaba enamorado de una mujer a la que quería conquistar su padre con el dinero de la herencia de Dmitri. Estas tensiones acaban en un crimen y su posterior juicio que supone un punto de inflexión para los tres hermanos que les cambiará.

Crítica:

Esta es la última novela de Dostoyevski debido a su fallecimiento y es una de sus obras más impresionantes. Aunque se considera inacabada debido a que el autor había proyectado una segunda parte para la obra, no termina bruscamente, pues se acaba resolviendo el argumento principal, por lo que no se encuentra inconclusa pese a ciertos flecos por rematar. Os cuento esto porque es importante que no os quedéis en que está inconclusa y por eso no la leáis por miedo a quedaros con ganas de más como en principio me ocurrió a mi mismo, pues repito: sólo está inacabada, no inconclusa.

Dostoyevski atribuye gran profundidad a sus personajes, hasta a los más secundarios, con su psicologismo. Esto nos hace ver que cada persona es un mundo, pues a partir de los mismos orígenes trágicos, los tres hermanos resultan tener mentalidades totalmente diferentes. Dmitri, como su padre, se entrega a una vida hedonista dilapidando su herencia por adelantado, aunque el punto de inflexión en su vida hará que cambie de visión y comience a preocuparse por cuestiones más profundas, desde los fundamentos de la ética hasta elevarse hacia Dios, buscando redimirse con el sufrimiento para ser mejor persona. Iván es un intelectual ateo al que también cambiará el crimen. Aliosha, en cambio, es cristiano y buscaba entrar en el monasterio tras quedar marcado por la humanidad de su maestro, Zósima, aunque al final no ingresa por su consejo. Zósima le hizo ver que aún tenía mucho que hacer en el mundo, pues previó la desgracia que iba a acaecer sobre su familia.

Uno de los temas que con mayor profundidad se trata es el problema de Dios. En su obra “El gran inquisidor”, Iván plasma los fundamentos de su ateísmo. No niega la existencia de Dios, pero sí el mundo venidero en el que se hará justicia por los crímenes cometidos en este, pues no merece el precio que hay que pagar: la injusticia sufrimiento que hay que soportar y que los adultos, ya corruptos, cometen contra seres puros como los niños, viendo que Dios no lo evita, con lo que reniega del perdón. Igualmente rechaza a Dios por cometer el que es, en su opinión, el mayor de los crímenes contra la humanidad: darle la libertad al hombre en lugar de imponerle el bien. Esto, junto a la debilidad del hombre, hace que cometa injusticias y que incluso se levante en contra de Dios. Al eliminar a Dios, todo está justificado y no existen normas morales, aunque más tarde los hechos hacen que se le rebele la conciencia indicándole que hay acciones que el hombre no puede cometer porque atentan contra los demás y contra sí mismos. Aunque en realidad siente que quiere encontrar a Dios, su racionalismo le impide aceptarlo para mantener su imagen. Desde otro extremo, Aliosha es, de los hermanos, el que mayor humanidad e interés por ayudar a los demás en gran parte debido a su creencia de Dios y las enseñanzas de Zósima.

Al igual que en Crimen y castigo, Dostoyevski vuelve a insistir en la idea de que es mejor padecer un injusticia que cometerla, pues el mayor de los castigos no es la pena judicial que se dictamina, sino el de la conciencia, que no puede eludirse pese a los intentos de autojustificarnos o convencernos de que la culpa de nuestra acción es de otro.

Miguel Solana Ramírez

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