Archive for 20 junio 2012

Los soldados lloran de noche

Autora: Ana María Matute (1925)

Editorial: Austral

Género: Histórico (atemporal)

Argumento:

 El libro transcurre a finales de la Guerra Civil española, en torno a la figura de Jeza, un soldado del bando republicano, alrededor del cual se aglutinan una serie de personajes. Manuel, un chico de apenas 20 años, comienza siendo el protagonista de la historia y a través suyo nos adentramos en la Mallorca rural de los años 30, y vamos conociendo al personaje central, Jeza. La aparición de Marta, la compañera de Jeza, se convierte en el punto central del libro, que nos trasladará unos años atrás, dándonos a conocer la familia de esta muchacha. Mediante estos retazos y de forma algo inconexa, nos iremos adentrando en una historia de lucha, política y amor.

Matute recurre a la ruptura del orden lineal y el cambio de perspectiva narrativos. Además intercala pensamientos e inquietudes propios de los personajes, entre paréntesis.

Crítica:

El libro nos propone una aventura literaria, donde poco a poco se va descubriendo más información sobre el personaje misterioso. La estructura y formas narrativas hacen de la obra un reto para el lector que a veces aturde o despista. Legamos a narraciones dobles e intercaladas, ruptura de tiempos y del orden cronológico. Por lo demás, la obra es un ejemplo fidedigno de novela realista, apoyada por el estilo poético de Ana María Matute, que supera con creces las expectativas. La novela es propiamente histórica, aunque está encuadrado en un tiempo posterior a la Guerra Civil, pero de forma atemporal.

Néstor
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El extranjero

Autor: Albert Camus (1913-1960)

Editorial: Alianza

Género: Existencialista

Argumento:

El extranjero describe el comportamiento y la vida de Meursault. El argumento toma inicio con un una noticia que recibe el protagonista, su madre, internada en un asilo, ha fallecido. El individuo acude al velatorio y muestra durante él comportamientos no adecuados durante el duelo como el consumo de tabaco y café o el negarse a ver a su madre fallecida. Tampoco llora la pérdida, quizá por que admite no quererla del todo. Tras el sepelio y el entierro regresa a su vida común trabando una relación cercana a una relación de pareja con una chica, Marie, antigua mecanógrafa de su oficina. También nos descibre la relación con su amigo Raymond o las conversaciones vecinales con el viejo Salamano, quien continuamente maltrata a su perro.

A final de la primera parte del libro, sucede un hecho escabroso que romperá la vida tranquila de Meursault, el asesinato de un árabe, enemigo de Raymond. Ante el peligro que corría la vida de su amigo en la playa, a manos del árabe, Meursault dispara con el arma de Raymond, y lo hace hasta en cuatro ocasiones.

Segunda parte. El protagonista está en la cárcel y realmente es donde se gesta el problema existencialista. Meursault busca amenidad dentro de la cárcel, para ello decide recurrir a la imaginación, a dormir durante horas y a matar el tiempo de forma resignada y escéptica. Durante todo el proceso judicial, la gente busca, alentada por la prensa y los abogados, la ejecución de Meursault. Él mantiene una visión exterior de todo, sintiéndose excluido de la “mecánica” del mundo. Ante ello, el protagonista se resigna. Finalmente, mediante populismos, embustería e hipocresía, Meursault es obligado a sufrir una condena que no le dejará inquieto. Tuvo dos opciones, someterse o pedir el indulto. Finalmente fue lo primero lo más atractivo para él, para de esa forma terminar con todo y evitar la mecánica de un mundo que lo aparta y lo deja de lado, que lo transforma en El extraño* (*traducción original del título de la obra).

Crítica:

Con esta obra, Camus nos refleja la visión resignada, sin esperanzas, y que se somete al mundo. Una mentalidad llena de dolor y de angustia, marcada por la I Guerra Mundial y a la espera de la II. La mentalidad de Meursault, nos enseña un modo de vida basado en la ensoñación, en la imaginación, olvidando la realidad. Frente al escepticismo de la vida, una vida cruel y despiadada que no tiene en cuenta a los hombres, el hombre debe mantener una visión alejada de la realidad, sin adentrarse en ella, vivir hasta que el cuerpo aguante y someterse a la muerte dado que un día u otro llegará la muerte. Abandonar la mecánica del mundo, en silencio y no hablar… Sufrir todo lo que venga y abandonar la lucha, algún día vendrá la tranquilidad.

Y es realmente esta posición, la que lleva al protagonista a su final, sin luchar, y aceptando la condena que le ponen pues según los jueces ante su comportamiento en el velatorio de su madre, era “asesino moral de la propia” y cómplice e impulsor de un caso de parricidio que sería juzgado al día siguiente.

Néstor

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¿Qué famoso cuadro tiene la Gaceta Cultural de fondo?

¿No lo habéis adivinado? ¿No lo conocéis?

Es Impresión.Sol naciente obra de Claude Monet, pintor impresionista. De hecho, fue este cuadro el que marcó el nombre de al movimiento artístico, el Impresionismo. Este movimiento vanguardista de mitad del siglo XIX, dentro de la pintura, pretende representar los juegos de luces y el cómo se muestra a nosotros. Pretende retratar la impresión visual de las cosas sin detenerse en las formas de los objetos que vemos. Para ello se llega a la utilización de colores puros que lleva a la saturación de los propios siendo los contrastes entre los mismos, más destacables. Tal es así, que las primeras teorías sobre la complementariedad de colores aparecieron en este momento. Y es por ello por lo que, además de la utilización de nuevas técnicas, conservamos piezas que han cultivado al máximo la luminosidad de la escena. El impresionismo también buscaba retratar la impresión del movimiento y el dinamismo como Degas.

Y ¿por qué este cuadro para La Gaceta Cultural? La respuesta es muy sencilla. Si por algo se caracteriza la Gaceta es por ser un foco de opinión y juicio, emanados por una serie de jóvenes en pleno desarrollo de conocimientos y humanístico. Nuestros redactores, pretenden, a través de su experiencia, marcar la impresión que les despierta una pieza literaria, musical o describir lo que les suscita un acontecimiento social. Pero no nos podemos quedar en la simple palabrería y destacar la labor de la Gaceta como la simple impresión de unos jóvenes, no. La Gaceta va más allá de las impresiones y de lo sensible, pretende realizar juicios de valor con sentido crítico y con una mirada más allá. La Gaceta, y sus escritores, buscan traspasar el Impresionismo de Monet y apreciar e imaginar esas figuras desdibujadas, esas barcas con sus gentes borrosas con el ponto. La Gaceta no busca simple opinión gratuita, busca valores, formas de conocer de forma seria y sin tapujos. La Gaceta se toma como una empresa con miras a descubrir qué hay más allá, lo que las cosas significan y qué tienen que ver con nosotros, con ellos. La Gaceta es uno de los únicos sitios donde además de criticar u opinar, siempre está en la memoria del pensamiento un por qué.

La Generación de la esperanza

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Retahílas

Autora: Carmen Martín Gaite (1925-2000)

Editorial: Siruela, Libros del tiempo (Biblioteca Carmen Martín Gaite)

Género: Realista (años 50)

 Argumento:

En el pazo familiar de Louredo, tía (Eulalia) y sobrino (Germán) coinciden cuando acompañan a la abuela y bisabuela respectivamente mientras agoniza. Conversan ambos durante una noche de agosto y se cuentan sus vidas y sus experiencias.
La novela está formada por seis capítulos centrales monologados alternativamente por cada uno de los dos protagonistas: Eulalia y Germán, a los que se añaden un preludio y un epílogo narrados en 3ª persona.
Cuenta el preludio la llegada de Germán al pazo familiar, donde no había estado desde los tres años, para acompañar a su bisabuela moribunda, Matilde, marquesa de Allariz. La anciana vivía en Madrid y su nieta Eulalia la ha trasladado a Galicia para que muera allí. Lleva siempre a su lado un baúl de recuerdos, su memoria. La hija de Matilde, Teresa, madre de Eulalia, tenía un carácter débil. Su marido la dominaba. Tuvieron dos hijos, Eulalia y Germán (padre). A la muerte de Teresa, el marido se despreocupó de sus hijos y se trasladó a América. Se casó de nuevo, pero mató a su mujer y se suicidó.
Eulalia tiene 45 años y está separada de su marido desde hace diez, pero lo recuerda constantemente. No tienen hijos. Germán, padre del sobrino, con quien habla, quedó viudo cuando sus hijos eran pequeños. Entonces se casó con la institutriz, Colette, con quien Eulalia no se llevaba bien y los hijos no la quieren.
A lo largo de la noche, en el salón del pazo, Eulalia cuenta a su sobrino los momentos más importantes de su vida. Le habla de las lecturas de su infancia, de la muerte de su madre, de la amistad con su cuñada Lucía, madre de Germán y de su hermano Germán. Sigue hablando del fracaso de su matrimonio con Andrés, de sus amigos y de su viaje a la India. Cansada por lo avanzado de la noche, se queda dormida sobre Germán.
En las retahílas de su sobrino conocemos cómo ha llegado a Galicia procedente de la costa catalana. Antes había estado en Londres, pero se aburría. Había pasado la noche anterior con su amigo Pablo y le llegó el telegrama de su tía Eulalia, tomó el avión para Madrid y después para Galicia. Habla de su madre, de su padre y de su madrastra, de su amigo, de su hermana Marga y de su novia Esther. Se siente feliz en la comunicación con su tía Eulalia.
Juana Failde, la criada, vive en el pazo desde los 7 años. La abuela pidió que la trataran como a uno más de la familia. Tiene la misma edad que Eulalia, pero está mucho más avejentada. Dispone de plenos poderes en la casa, pero no los usa. Cuando tía y sobrino se duermen después de sus retahílas alternadas, Juana entra para anunciar la muerte de Matilde . Son las cinco menos diez de la madrugada.

Crítica:

Carmiña quiere con esta obra tratar un tema muy importante: la búsqueda del interlocutor y de la conversación. Caracteriza las conversaciones como hogueras de San Juan alimentadas por palabras. A modo de retahíla, un juego de niños, los dos personajes van desgranando parte de sus vidas mediante el salto continuo de ideas y la unión de ellas. <<La elocuencia no es sólo del que habla sino también del que escucha>> dejaba claro Gaite. Y así es, los personajes van turnándose el puesto de interlocutor y hablante adoptando las dos posturas y mediante la escucha y la atención frente a la conversación, se gestan las retahílas.

A lo largo de la obra, Carmen va haciendo referencias a aspectos propios del psicologismo: La superación del tiempo, el arrepentimiento al no tener hijos, el miedo a la soledad, al silencio, el amor… Lo que más caracteriza este grupo de monólogos, donde el lector encarna el papel del personaje que escucha (A veces Eulalia, a veces Germán), es la compatibilidad que poseen entre ellos los dos protagonistas. Eulalia ve en Germán toda su amistad con la madre de éste y su falta de contacto y relación con el padre, tocayo del sobrino. Por su parte, Germán ve en su tía la falta de su madre y el rencor que siente hacia una madrastra que no es mala, pero que intenta decidir por él y compararse y con la fallecida madre.

Mediante las retahílas, los dos adultos vuelven a ser jóvenes y niños ocultándose en la noche, al otro lado de la ventana, del caballo de la muerte que viene para llevarse a su abuela.  Es tal, que Juana, al salir de la habitación donde yacía el cuerpo ya muerto de Matilde, cree que tía y sobrino, siguen siendo niños hasta que ve cómo aparentan unos cuarenta años.

Néstor

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Entre visillos

Autora: Carmen Martín Gaite (1925-2000)

Editorial: Siruela, Libros del tiempo (Biblioteca Carmen Martín Gaite)

Género: Realista (años 50)

Argumento:

Narra la vida de un grupo de chicas de una ciudad de provincias inmersas en el conservadurismo y la hipocresía. Durante la novela las muchachas mantienen las preocupaciones sobre el futuro siendo diversas las posturas que adoptas cada una. Entretanto, aparece un viejo habitante d  la ciudad, Pablo Klein, que regresa del extranjero para dar clases de alemán en el instituto. El profesor, que rompe con todos los esquemas de la época y las tradiciones hipócritas, no deja indiferente a las chicas, llegando a influir en una de las más jóvenes, Natalia, una muchacha que desea terminar el bachillerato pero no ve la posibilidad ante el conservadurismo de su tía, quien asume el papel de madre tras el fallecimiento de ésta.

La obra pretende también criticar los prejuicios ante la homosexualidad, el machismo que rodea a las parejas de las protagonistas y la falta de valor y la resignación y el sometimiento al que estas mujeres se ven destinadas en una atmósfera opresiva.

Crítica:

La gran Carmen Martín Gaite afronta esta novela con gran realismo, minuciosidad y atención. Es cierto que la trama no es escabrosa ni escandalosa, nada propagandística. Por ello, sólo se interesará por el libro aquél que tenga decisión y deseo de leerlo. Esto es lo que caracteriza a Carmiña, su no hacerse notar que cautiva y en silencio abre poco a poco la ventana al libro.

Es tal el dinamismo y el desarrollo del libro que siempre te capta y no puedes dejar de leerlo. Se hace ameno y nada aburrido. Frente a la extensa descripción de otros autores realistas, Carmen se centra más en el diálogo y el estilo indirecto libre. Cambia de vez en cuando de perspectiva narrativa dependiendo del personaje a tratar en la obra durante los capítulos. La obra se divide en dos partes, pero es en la segunda cuando la crítica hacia la hipocresía de la burguesía atrasada en la mitad del siglo XX, es más fuerte. Al comienzo de esta parte, se critica el machismo presente en Ángel, el novio y futuro marido de Gertru, quien se ve ridiculizada y ninguneada en la humillación y no reacciona, o la falta de valor e interés por parte de Miguel, el novio y prometido de Julia, quien no muestra el cariño verdadero hacia ella y se le conocen varias aventuras con chicas extranjeras en Madrid.

En definitiva, Entre Visillos es otra obra magistral de Gaite que no deja indiferente a pesar de su tímida llamada a la lectura. De hecho es considerada una de las más importantes, que le llevó a ganar el premio Nadal en el mismo año de su publicación, 1957.

Néstor

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