El cáncer de la sociedad

Muchos de nosotros cada vez más nos sorprendemos de la armonía y complejidad de un cosmos perfectamente organizado en el que cada ínfima parte ocupa el lugar correcto y cumple una determinada función. Por otra parte, tampoco se puede negar el hecho de que existan alteraciones en ese orden que pueden llegar a desestabilizarlo, alterando los otros componentes y perturbando la tan perfecta armonía. La realidad es que parece ser que dicha perfección no pasa de ser una simple idea, una utopía, algo meramente teórico que nos sale de nuestras cabezas. Porque existe el desorden natural y la dimensión humana.

Como estudiante de ciencias sanitarias, no es de extrañar que vaya a exponer una analogía en base a nuestro propio organismo. Cada cuál tiene un cierto campo de interés en especial que le atrae y le fascina personalmente porque cada cuál ve el mundo con una luz distinta. En mi caso, claro está, el objeto de mi fascinación y asombro es esa anonadante obra de ingeniería biológica que es el cuerpo humano, aunque en verdad se extiende a toda la biología. No obstante, también reconozco, y cada vez de forma más clara, que no existe la perfección en este mundo ni en toda la biología por apasionante que me resulte.

linfocito-T-matando-celula-cancerRepresentemos, pues, las relaciones que se dan en nuestro cuerpo y que nos conducen al buen funcionamiento dentro de unos límites razonables, porque siempre tendremos nuestros pequeños achaques. Pongamos el caso de un cáncer. Tenemos a unas células que, por una u otra causa, comienzan a dividirse sin control ocasionando algunos problemas, aún más si aparecen en órganos importantes como el sistema nervioso central. Por otra parte, tenemos algunas células, los linfocitos T, que en ocasiones son capaces de detectar a tiempo estas células rebeldes y acabar con ellas para evitar que continúen con sus estragos.

Pues bien, volvamos al mundo actual. Creo que podemos decir sin tapujos que la sociedad española es un cuerpo tumoroso. Tenemos algunos individuos que llevan nadando en una opulencia inmerecida durante hace ya algún tiempo (casi es mejor no pensar ni desde hace cuánto). Muchos de ellos se encuentran precisamente en la cabeza de nuestro sistema y causan graves desbarajustes en la estructura social al usurpar los recursos que no son suyos. Por otra parte tenemos a nuestros límpidos jueces, que se encargan de juzgar si dichas personas son realmente criminales o si tienen todo el derecho del mundo a hacer lo que han estado haciendo y a continuar en el futuro. ¿Qué es lo que pasa? ¡Sorpresa! Parece ser que nuestros linfocitos T no son capaces de detectar las células cancerosas. Curiosamente apenas ha habido condenas o, si las ha habido, no han sido precisamente graves, contra aquellos políticos implicados en casos de corrupción y han salido del atolladero “de rositas” y encima declarando por ahí que se sienten ofendidos en su intachable orgullo.

En los casos puntuales en los que tenemos un linfocito T que no está ciego, como uno llamado Garzón, y que se propone acabar con esos tumores corruptos, resulta que el resto de los leucocitos le detectan como perjudicial para el organismo y le atacan hasta destruirlo, acción mediada sin duda por las células tumorales presentes en el cerebro. O sea, que nos encontramos ante un cuerpo tumoroso y un sistema de defensa que está ciego o peor, que se hace el ciego, ante esta situación.

matar cancer¿Cómo podría arreglarse la patología? Todavía no existe el trasplante de cerebros en la ciencia médica y mejor no pensar en todo lo que ello podría acarrear, pero sí que es posible cambiar la cúpula política. Curiosamente hemos entrado en un círculo vicioso, en un bipartidismo absurdo que hubiera asqueado incluso a Cánovas del Castillo, en lo que se supone que es un sistema político abierto. Tal vez debería existir alguna alternativa, porque es cierto que cada partido dominante tiene sus buenas facetas, pero también tiene contras. Por otra parte, y la que tal vez sea la solución más viable, habría que hacer algo para despertar y quitarle la venda de los ojos a esos linfocitos para que comiencen a dictar condenas a diestro y siniestro para acabar con el cáncer y volver a la situación de equilibrio. La cuestión es: ¿Cómo, cuándo y quién se va a atrever a hacerlo?

Y mientras tanto la enfermedad avanza…

Miguel Solana Ramírez
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La paradoja cruel de la vida

vida_muerte_pensamiento_libroMaravillosa y portentosa obra de arquitectura biológica es el cuerpo humano, aún más para aquellos que nos apasionamos por su estudio, por conocer hasta el último y más mínimo entresijo del gran todo organizado en el que cada órgano cumple su función, en el que cada célula contribuye a su acción, en el que cada molécula da cohesión a la construcción con cada átomo en el preciso lugar. Y, sin embargo, ante esta realidad a nosotros, también con especial fuerza, nos aterramos ante lo increíblemente frágil y delicado que es este equilibrio, en el que una sola célula que intenta adquirir importancia sobre las demás desembarazándose y vulnerando a su albedrío las leyes que rigen al resto puede acabar con esta belleza armónica, con el milagro de la vida y, en nuestro caso, con la luz que arroja una persona sobre los demás. Una sola, maldita, miserable y desobediente célula nos priva con su egoísmo de alguien a quien queremos arrastrando a todo el todo con ella al abismo de lo desconocido. Esta es la doble mirada sobre la vida: la luz y la oscuridad, el esplendor y el estertor, en definitiva, el oscuro revés de la vida, la muerte, el último umbral hacia lo desconocido e inabarcable que todo lo vivo está abocado a atravesar independientemente de su desarrollo en la escala evolutiva o de su presencia o no de conciencia y alma.

Resulta una ironía cruel, una burla macabra para aquellos que estudiamos cómo dar este tipo de noticias. Te crees que es algo que has superado, que ya estás por encima de ello porque sabes cómo actuar, que estás inmunizado contra esta clase de dolor. Pero ahora sólo cuentas con páginas llenas de apuntes, mera teoría que no te quita la cruz de tus hombros. Los que estudiamos una profesión sanitaria lo hacemos en parte porque nos gusta el estudio del ser humano en todos sus aspectos, no sólo el biológico, pero también para intentar acabar, o al menos paliar, los diferentes tipos de dolor que, insisto, no sólo están limitados a la dimensión física, al contrario de lo que concibe el predominante modelo biomédico (es una lástima el haber llegado a eso, a no ver más que cuerpos o síntomas que tratar y dejar de lado a la persona que siempre está detrás y que sufre). Intentamos hacer frente al dolor y retrasar el, por otra parte, inevitable fin, pero por más que estudiemos y por más avances que la investigación nos brinda, jamás podremos acabar con la eterna paradoja de la vida. En nuestras manos sólo está hacer todo lo posible por retrasarlo, pero no se puede eliminar.

Al desaparecer la luz única que una persona arroja sobre el mundo, todos los esfuerzos se vuelven impotentes si la hora ha llegado definitivamente y nos coloca ante el abismo de la existencia, cuyo último sentido parece que se nos escapa y que no se puede alcanzar por la carencia de conocimiento, aunque tal vez debería hablarse de certeza, sea en lo que sea, pues lo verdaderamente torturador es la duda, la inconsistencia. Lo que daría por tener una certeza sólida que me la ahorrara junto con su dolor…

Miguel Solana Ramírez

Sinuhé el egipcio

 

sinuhéAutor: Mika Waltari

Editorial: Plaza & Janes, S.A. (1971)

Género: Histórico

Argumento:

Cuando Sinuhé era un recién nacido fue conducido hasta Tebas por el Nilo desde un lugar que más tarde conocería hasta la familia que finalmente le acogió y crió. Su padre, Semmut, era un médico dedicado al cuidado de los pobres y, gracias a que supo transmitirle su amor por la Medicina y a que disponía de contactos en las altas esferas, logró que su hijo estudiara su misma carrera. Tras comenzar a ejercer, se enamora locamente de Nefernefernefer, una mujer cruel que le despoja de todas las riquezas a él y a su familia, lo que supuso la muerte prematura de sus padres. Él, arrasado por la culpabilidad y la vergüenza, huye de Egipto junto a su fiel esclavo Kapta, comenzando un largo viaje a través de varios países durante el cuál se familiarizó con su cultura y Medicina. En Babilonia, y tras verse involucrados en la jornada del falso rey, ambos se ven obligados a huir junto con Minea, una cretense secuestrada. Sinuhé le prometió devolverla a Creta y durante el viaje experimentó por primera vez el amor verdadero, aunque finalizó bruscamente, lo que le lleva a regresar a Egipto.Allí juega un papel activo en el reinado de Akenatón y en la guerra junto a su amigo el general Horemheb, lo que le valió la pérdida de muchos amigos y de Minea, la nueva mujer que había encontrado. Al final de su vida, el tormento de las malas acciones que se vio obligado a realizar y de las personas a las que había perdido, así como el desencanto por la humanidad, le valió que el faraón Horemheb le condenara al destierro.

 

Crítica:

Esta novela es muy recomendable en primer lugar a todos los que buscan un buen libro para leer y disfrutar, pues tanto la historia como la prosa te atrapan en seguida, pero también a aquellos a los que les guste la Historia. El argumento se haya inmerso en un contexto muy bien documentado que nos permite integrarnos en la época en la que transcurre conociendo las costumbres y la forma de ser de las personas en aquel tiempo y lugar, así como los principales hechos históricos que marcaron a Egipto y los países circundantes bajo el reinado de los faraones Amenhotep III, en especial Akenaton, que, guiado por la revolucionaria idea de lograr la igualdad y la fraternidad entre todas las personas, impulsó una reforma en la religión egipcia ensalzando a su nuevo dios, Atón, lo que trajo consigo la ruina y la guerra a Egipto a pesar de que no lo deseara así, y también Tutankamon, Ay y Horemheb. Del mismo modo se muestran las prácticas y saberes de la Medicina de la época de la mano de Sinuhé, que, a través de sus viajes y ganas de saber, se va instruyendo.

La historia está narrada en primera persona y protagonista nos va relatando las distintas aventuras y experiencias que va atravesando a lo largo de su vida extrayendo sus conclusiones a partir de ellas: la venganza, dolorosa y frustrante antes, dulce y placentera durante, y amarga y desgarradora después de llevarla a término, la pasión y el funesto destino al que conduce al cegado por ella, pero también el amor verdadero fundamentado en el respeto, la fidelidad y la consideración del bien e interés del otro, el no lamentarse de aquello que podría haber sido, dejarlo de lado y centrarse en lo que se tiene ahora, vivir el presente conviviendo con el pasado, etc.

No obstante, existe un profundo drama, por no decir tragedia, detrás de los renglones de su existencia, un cruel denominador común siempre acechante y que durante los pocos momentos en los que alcanza la felicidad espera el momento en el que atacará derrumbando todo su mundo y convirtiéndolo en poco más que un recuerdo para él, una ilusión fugaz en la que su vida estaba colmada: la soledad intrínseca a su existencia.

                                                                                                             Miguel Solana Ramírez

JUSTICIA O MORALIDAD EN LA SALUD

Sed empáticos por un momento e imaginad que os encontráis en la siguiente situación: pertenecéis a una familia adinerada situada en las capas más altas de nuestra sociedad estratificada. Sois uno de los progenitores de dicha familia y estáis a cargo del mantenimiento y desarrollo de vuestros cuatro hijos, pues vosotros sois los únicos que trabajáis y que podéis trabajar a causa de la edad, por lo que sois la única fuente de ingresos. En un momento dado, ocurre una catástrofe y los dos padres son privados de sus respectivos trabajos, contribuyendo a engrosar las filas del paro, y con el tiempo a uno de los dos se le retira la ayuda del paro. El presupuesto para mantener a la familia a quedado mutilado y es inferior a los 500 euros mensuales, lo que provoca que la familia descienda a los niveles más bajos de la escala social, con todo lo que ello implica, tanto para los progenitores como para los hijos.

En sus momentos de esplendor económico, ambos padres daban limosna siempre que alguien se la pedía y colaboraban con organizaciones benéficas mediante contribuciones monetarias. No obstante, tras caer en desgracia se vieron obligados a prescindir de estos actos de generosidad porque apenas llegaban a fin de mes y tenían que velar por la educación de sus hijos y por evitarles la experiencia de no tener dinero ni siquiera para poder comer. Esto no elimina el hecho de que se les revuelva el corazón cada vez que contemplan en el metro o en la calle a algún mendigo que les suplica una limosna, pero no tienen más remedio…

Esta metáfora constituye un ejemplo muy explicativo de la situación que atraviesa nuestro sistema sanitario en su contexto de crisis. Internacionalmente, nuestra sanidad pública ha tenido siempre un cierto prestigio, pero con la llegada de la crisis económica ha ido decayendo exponencialmente. A causa del déficit existente en la salud pública se han empleado medidas de recorte que han ido reduciendo la asistencia sanitaria y los derechos ciudadanos respecto a la salud. España es uno de los países más endeudados de la Unión Europea y, al igual que la familia de nuestro ejemplo, ha tenido que reducir actos de beneficencia. ¿Qué no deberían haber cruzado la línea roja que salvaguardaba estos derechos, al igual que la educación? Por desgracia, me reconozco como un completo ignorante de lo que a la economía se refiere, pero el sentido común y general dice que se podría haber economizado en otros aspectos y no mutilar tanto aspectos y derechos fundamentales y generales.

recorte_sanidadEntre algunas de estas medidas se encuentra la privación de la atención sanitaria a los inmigrantes sin papeles, la implantación del polémico euro por receta, la eliminación de los servicios de asistencia nocturna en muchas poblaciones, en las que parece haberse prohibido enfermar, nacer o morir de noche y, a lo que vamos, también se han privatizado una serie de hospitales en la comunidad de Madrid. Uno de ellos es el hospital de la Princesa, cuya historia se remonta a los tiempos de Isabel II y que constituye uno de los focos de investigación y educación en dicha comunidad, ya que los alumnos que estudian medicina o enfermería de la Universidad Autónoma de Madrid emplean la Paz y la Princesa para realizar sus prácticas. Pero la cuestión que nos preocupa es si realmente son necesarias algunas de estas medidas, concretamente la de la privatización. Técnicamente se ha planteado que los sistemas de atención y asistencia sanitaria hasta entonces públicas no iban a sufrir ningún cambio en estos aspectos y que podrán seguir prestando la misma calidad en sus servicios, que lo único que cambiará será el sistema de gestión, que queda en manos de una empresa privada. Se suele decir que estas empresas son más eficaces en ese sentido porque consiguen más beneficios. Sin embargo, este es un tema muy espinoso, por no decir peligroso, en el campo de la sanidad, pues si queda transformado en un negocio y los enfermos asumen el papel de clientes, ¿realmente no habrá cambios, en este caso a peor, claro está, en la forma de atención y calidad de los servicios?

La privatización de dichos hospitales y los argumentos que la defendían vinieron de la mano de Juan José Güemes, consejero de sanidad en la Comunidad de Madrid. Tras informarme sobre él, he descubierto que estudió ciencias empresariales y económicas y, sin embargo, ocupaba un cargo relacionado con la sanidad. Tal vez me engañe mi sentido común, que me dice que alguien que se encargue de la gestión de la sanidad debería tener también algún estudio sobre ella, pues de lo contrario no creo que sepa qué es lo verdaderamente importante en ese campo, (hecho que ha quedado confirmado). Reflexiones a parte y tal y como habíamos planteado, sus verdaderos estudios eran empresariales y económicas, y esta faceta, obviamente, implica la capacidad de hacer negocio y obtener beneficios. Si ya había polémica y descontento popular por las actividades y recortes emprendidos por Güemes, la indignación estalló al descubrirse su hipocresía, puesto que, después de privatizar los hospitales, adquirió un cargo importante dentro de la empresa privada encargada de gestionarla.

La crítica a esta acción no reside en el hecho de que sea ilegal porque, lejos de serlo, resulta perfectamente legal. La cuestión fundamental reside en si es un acto moral o no, porque ello pone de manifiesto el interés real que tenía el consejero por la sanidad. Una vez más, debo reconocer que de economía poco es lo que sé más allá de unas nociones básicas y de sentido común, pero me gustaría recalcar la idea de que hay derechos que no deberían tocarse, como la sanidad y la educación, aún menos si encima es para preservar el estatus económico de la clase política, que sigue demostrando vivir en otra esfera de realidad.

Miguel Solana Ramírez

Guerra y Paz

Autor: León Tolstoi

Editorial: Argos Vergara

Género: Histórico

Argumento:

Es 1805 y el Imperio Napoleónico comienza su avance hacia la Europa oriental engullendo a su paso los diversos pueblos centroeuropeos. Con intención de detener a la potencia francesa y al fruto de su revolución, Napoleón, se forman alianzas entre los países amenazados, entre los que figuran Austria con Francisco I y la Rusia del zar Alejandro I. No obstante, la desorganización y la rivalidad entre las distintas gentes que forman la coalición hacen imposible detener el avance de las tropas francesas, que llegan a alcanzar Moscú en 1812. En ese año decisivo y tras múltiples batallas, Napoleón es derrotado y huye junto con los restos de su agonizante ejército. En este contexto se desarrolla el recorrido humano de personajes de cuatro familias de la elite social que ven cómo cambian sus vidas frente a los hechos que deben afrontar, desde sus vivencias históricas a las amorosas pasando por las espirituales.

Crítica:

Este es un libro muy recomendable para aquellos a los que se fascinan con la historia, ya que es un relato muy fiel y detallado de la evolución de las campañas napoleónicas en el centro y este de Europa atravesando los hitos fundamentales (Austelitz, Friedland, Tilstit, Smolensk, Shevardinó,  Borodinó, etc), en algunos de los cuales intervienen algunos de los protagonistas en primera persona junto con personajes históricos.

En esta obra, Tolstoi trata de analizar la historia, que, según él la define, consiste en la observación de los actos humanos, lo que no se reduce sólo a contar los hitos bajo el mando de ciertos líderes o generales, sino a buscar las razones que unen la libertad de la gente y que los mueven para alcanzar metas, llegando incluso a matar a sus semejantes. Por ello, observa los hechos de forma amplia, situándose en un plano externo a los acontecimientos para describir objetivamente lo que ve, por lo que no atribuye el desarrollo de los sucesos históricos a una única causa, sino que siempre intervienen múltiples y diversas situaciones que los condicionan y provocan. Es aquí donde reside la grandeza de esta novela, ya que explicar de manera objetiva la historia no resulta nada sencillo debido a  que la ideología o nacionalidad del narrador suelen hacer que se implique de una forma u otra con los hechos e introduzcan en el relato su propia visión, ensalzando en exceso los éxitos de su gente o tratando de justificar los errores cometidos, con lo que acaba volviéndose subjetivo, rayando en ocasiones en la falsedad, con fin de engrandecer a su patria. Tolstoi también busca las leyes universales que rigen la historia, a la que contempla tanto desde lo científico como desde lo filosófico.

Principalmente es una novela histórica, pero también tiene un componente romántico a causa de los enredos amorosos entre los distintos personajes, así como existencialista y filosófico. Esto es algo que se ve en especial en la evolución de Pierre, personaje que comienza siendo un calavera, se casa presionado y guiado por una pasión que acaba mal, lo que le lleva a replantearse su vida, afiliándose a la masonería para dejarla más tarde por la hipocresía que observaba, hasta que finalmente descubre a Dios tras un periodo de cautiverio y logra casarse por amor verdadero. También existen otros protagonistas con un recorrido interesante, como Natasha Rostov y su hermano Nikolai, el príncipe Andrei Bolkonski o la princesa María.

Miguel Solana Ramírez